APOCALIPSIS COMENTARIO INTRODUCTORIO Es evidente que estoy demorando demasiado la continuación de la interpretación del libro de La Revelación es decir Apocalipsis, la verdad es que me encuentro asombrado de los sucesos de todo tipo que tienen lugar en el mundo y que los medios de información van acercando. Cuesta realmente trabajo no dar a dichos eventos una mirada preocupada a la luz de la revelación apocalíptica. Una sorprendente reiteración de desastres naturales en todo el mundo que me obligan a pensar en las siete copas de la ira de Dios. Conflictos bélicos en varias zonas, algunos disfrazados de cruzada en defensa de la justicia y el respecto a los derechos humanos, Irak o Bosnia, donde se utilizan armas que dañan incluso a los mismos que las emplean, por ejemplo bombas recubiertas para hacerlas más efectivas con uranio y plutonio. La muerte de inocentes, las violaciones despiadadas a los vencidos. El odio cruel y sanguinario que mata a un chico con un balazo en la cabeza por tirar piedras en señal de protesta. La violencia bárbara de organizaciones que ponen bombas sin importarles la vida de inocentes que el único error que cometieron es pasar a una hora inadecuada por el sitio equivocado. Crímenes, robos, violencia sin freno, poniendo de manifiesto la pérdida casi absoluta del valor de la vida, cruzadas pidiendo el aborto y la eutanasia, ancianos abandonados en geriátricos cada vez más horribles. Hambre, desnutrición, enfermedades, algunas que se creían vencidas como: el dengue, el paludismo, la tuberculosis, la sífilis, dominando el espacio de los pueblos pobres, gobernados por corruptos insensibles e incapaces de hallar soluciones. Si hasta parece que todo es la representación de una gran obra cuyo objetivo final fuese limpiar el mundo de los innecesarios y dejarlo solamente para unos pocos elegidos. Analicemos las campañas para impedir la producción y el uso de semillas transgénicas incluso en los países donde el hambre mata sin diferenciar a niños y adultos, este impedimento dificulta enormemente la producción de alimentos al disminuir el rendimiento de las áreas sembradas, parecen el perro del hortelano: no comen ni dejan comer, pero ellos a diferencia de los pobres tienen con que sustituir lo que desdeñan. Igualmente vemos como cuidan el medio ambiente para que no se contamine con pesticidas, insecticidas, especialmente el DDT, sin embargo no mueven su interés para impedir que por falta de estos elementos la gente pobre se muera de dengue o paludismo, enfermedades que se están volviendo endémicas por la reaparición en los países subdesarrollados de los mosquitos que las transmiten. Esterilizan a las mujeres de los países marginales para que dejen de procrear y de saturar de gente al mundo, no les importa si ello se hace con o sin consentimiento de dichas mujeres, incluso son capaces de usar vacunas contaminadas con esterilizantes, como la de la poliomielitis, para lograr su objetivo. En los países más ricos y desarrollados utilizan para frenar el crecimiento demográfico: la legalización del aborto presentándola como el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, la vida del ser humano que se está gestando es irrelevante, y la legalización de la eutanasia mostrada a su vez como un alto gesto de piedad y misericordia para con el sufriente, pero que tarde o temprano devendrá en la eliminación de los ancianos. Los científicos juegan a ser Dios invadiendo sin una pizca de respeto y sano temor áreas cada vez más y más sensibles de la biología y la genética, en definitiva abren la caja de Pandora como chicos alegres que juegan a sentirse poderosos y omnipotentes. Por supuesto alegan que la ética no debe interferir el desarrollo científico. Y que decir de los políticos sobre todo en los países en vías de desarrollo o subdesarrollados, son disolutos y corruptos en su mayoría, mientras aquellos que no lo son no hacen esfuerzo algunos para limpiar la corporación política y por omisión son igualmente corruptos. Pensar que estos políticos se declaran servidores del pueblo, sin embargo sería un error creer que sus pares de los países desarrollados son mucho mejores, observando la forma y los métodos que tienen para imponer la globalización, debemos considerar que la culpa de engordar no la tiene el cerdo sino quien le da de comer. Está claro para cualquier inteligencia despierta que el mundo hoy es gobernado por los economistas, cierto es también que estos han sido, son y serán totalmente insensibles a las necesidades del hombre, la historia de la humanidad así lo certifica. A estos solamente les importa las ganancias de sus emprendimientos y negocios y jamás los medios para conseguirlas y las consecuencias de sus acciones. Por supuesto la deuda externa de los países del llamado tercer mundo y que ellos generaron motivando e incentivando la corrupción, y que les permite además de hacer dinero mantener un adecuado régimen de empleo en sus propios países, debe como es natural ser pagada sin importar el sufrimiento y la desesperación de millones y millones de hombres que no usufructuaron de ningún beneficio por obra de la deuda contraída. Luego están las multitudes que pueblan el mundo apartadas de Dios, negando las leyes morales que nos ha señalado, diciendo convencidas que la libertad les permite hacer lo que quieren si ello los hace sentir bien, sin percibir como tal comportamiento hace desaparecer el verdadero amor y la solidaridad. Tenemos entonces hoy un poder universal, omnímodo, ejercido por las grandes corporaciones económicas, poder que está sobre las naciones y los gobiernos; la guerra y la violencia instalada como medios cotidianos para lograr dominio sobre los pueblos y las personas; violencia ejercida tanto por la coalición de gobiernos como por los gobiernos unilateralmente, y están los poderes oscuros del narcotráfico y el delito en general. El hambre de gran parte de la humanidad que mata o limita las capacidades de millones de seres humanos, hambre que podría ser controlada si los que ejercen el poder quisieran; y luego las enfermedades que vuelven, las pestes naturales o creadas por el hombre que penden como espadas de Damocles especialmente sobre la humanidad pobre y marginada. No son acaso como veremos al analizar los siete sellos los cuatro jinetes del Apocalipsis galopando con sus coloridos caballos libre y salvajemente por todo el orbe. Es necesario ahora volverse a la esperanza tranquilizadora de que no es el mismo Dios el que busca el castigo de los hombres, que toda la profecía es relativa y está condicionada en su cumplimiento a la actitud del hombre, la historia de Jonás y Nínive debe hacerse más que nunca presente en el corazón y la mente de los hombres con todo su misterio sobre la misericordia de Dios y el poder del hombre para hacerla posible. La pregunta que debemos hacernos es si todavía tenemos el tiempo suficiente para cambiar y apelar a dicha misericordia o si por el contrario seguiremos adelante y por nuestra propia decisión cruzaremos el punto desde el cual no hay retorno ni misericordia posible. Muchas veces me pregunto sobre lo cerca que estamos de cruzar ese límite si es que ya no lo hemos hecho. Si volviésemos atrás en la historia es posible que en época de la peste negra en el medioevo europeo encontremos un punto límite como el de Nínive, donde el arrepentimiento y la conversión de las multitudes frenó el regreso del Señor Jesucristo y permitió al hombre seguir su camino en la búsqueda del Reino y su justicia. Decía el gran comentarista del libro del Apocalipsis el Padre Leonardo Castellani que la predicación de San Vicente Ferrer en aquella época logró la conversión de las masas y apaciguó la ira de Dios, creo que así fue. Hechas estas reflexiones podemos explicar el significado de las páginas que vienen con mejores posibilidades de no errar, empezaremos con los siete sellos. LOS SIETE SELLOS EL TRONO DE DIOS Las Siete Cartas a las iglesias nos permiten tener conocimiento sobre el desarrollo de la Iglesia, la ciudad de Dios, insertada como está dentro del mundo profano donde realiza su misión de revelar al hombre el Reino de Dios, son una profecía dirigida especialmente al pueblo de Dios. La visión del profeta se traslada ahora al cielo donde el Apóstol ve el trono de Dios y se le hacen conocer los acontecimientos que vendrán sobre la tierra afectando a la humanidad en su conjunto. El nuevo ámbito de la visión debe comenzar necesariamente en el cielo porque el fin de los tiempos es un suceso sellado para todos los hombres incluido el mismo Cristo, Dios hecho hombre, y solamente Dios Padre conoce el día, la hora y el desarrollo de la historia del hombre hasta dicho acontecimiento. Recordemos al respecto las palabras del propio Jesús: "Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Pa- dre." (Mt24, 29-36). Es necesario entonces descorrer el velo del misterio y el Padre solamente se lo permitirá a quien ganó ese derecho apareciendo justo e irreprochable a sus ojos y ese es Cristo por medio de su obediencia y obediencia hasta la muerte y muerte de cruz, como dice San Pablo. Cristo resucitado por el Padre como premio a su obediencia, se hace a partir de ese hecho digno de abrir los sellos del rollo de la revelación y así conocer y darnos a conocer lo que vendrá como historia de la humanidad hasta su segunda venida y el fin de los tiempos, sucesos que por otra parte desconocía mientras cumplía con su misión en la tierra. No se debe sin embargo perder de vista el carácter condicional del momento exacto en el cual se cumplirá esta revelación, el Hombre puede con su actitud ante Dios postergar el día y la hora, pero debe quedarnos claro sin embargo que el fin de los tiempos es un hecho inevitable que debe suceder para que se cumpla el plan de Dios y el hombre entre en el plano intemporal de su existencia. [1].Después de esto miré. Vi una puerta abierta en el cielo y la voz que antes había oído semejante a una trompeta me decía: «Sube aquí y te mostraré lo que va a suceder enseguida.» [2].En ese mismo momento me tomó el Espíritu: vi un trono colocado en el cielo, y uno sentado en el trono. [3].El que estaba sentado parecía de jaspe y cornalina, y un arco iris de color esmeralda rodeaba al trono. [4].Veinticuatro sillones rodean el trono, y en ellos están sentados veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro en la cabeza. [5].Del trono salen relámpagos, voces y truenos. Ante el trono arden siete antorchas, que son los siete espíritus de Dios. [6].Una pileta transparente como cristal se extiende delante del trono. Cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás, ocupan el espacio entre el trono y lo que hay a su alrededor.[7].El primer Ser Viviente se parece a un león, el segundo a un toro, el tercero tiene un rostro como de hombre y el cuarto es como un águila en vuelo. [8].Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tiene seis alas llenas de ojos alrededor y por dentro, y no cesan de repetir día y noche: Santo, santo, santo, es el Señor Dios, el Todopoderoso, Aquel que era, que es y que viene. [9].Cada vez que los Seres Vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono y que vive por los siglos de los siglos, [10].los veinticuatro ancianos se arrodillan ante el que está sentado en el trono, adoran al que vive por los siglos de los siglos y arrojan sus coronas delante del trono diciendo: [11].Vuelvan a ti, Señor y Dios nuestro, la gloria, el honor y el poder, pues tú lo mereces. Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. San Juan ve el cielo a través de una puerta abierta, y escucha la voz del Ángel que le manda subir, porque le enseñará lo que va a suceder. Se reafirma así el carácter profético del libro, no corresponde entonces como lo hacen algunos comentaristas considerar que el Apocalepta se esté refiriendo a eventos que ya han ocurrido en su tiempo. Los católicos debemos de tener cuidado de los comentarios a los libros Sagrados, que tienen algunas ediciones bíblicas ecuménicas en las que se trata de minimizar la validez de la profecía como acontecimiento que debe acontecer en un tiempo perteneciente al futuro del profeta que la anuncia, se nota el esfuerzo realizado para demostrar que el profeta en realidad vivió en el tiempo de los hechos que profetiza siendo el caso Daniel el más representativo, la única profecía que no se atreven a cuestionar y creo que es porque no tienen otro remedio es la concerniente al mismo Cristo. El Apocalipsis, que es en el momento en que Juan la escribe una profecía a cumplirse, debe leerse como la sucesión condicional en el tiempo en cuanto al cumplimiento, pero cronológica en cuanto al desarrollo, de los acontecimientos que tendrán lugar en el futuro hasta la segunda venida de Cristo y el subsiguiente fin de los tiempos. El Profeta, en esta visión, cae en éxtasis y ve el trono de Dios, en toda su Gloria; a la manera oriental trata de describir lo que observa, y nos entrega una figura que guarda rasgos de las visiones de: Ezequiel(1,4-28) y Daniel(7,9-14). No es necesario que tratemos de encontrar un simbolismo a cada cosa, lo que verdaderamente importa es tratar de penetrar con la imaginación, la magnificencia de la Gloria de Dios. La visión explicita que la relación de Dios con el hombre es trascendente, Él conoce el desarrollo de su historia e interviene en ella sin lesionar la libertad del hombre para que este alcance su destino, al permitir que los sellos sean abiertos le dá a la humanidad la posibilidad de decidir sobre el cuándo de los sucesos que inevitablemente han de ocurrir por obra del mismo hombre. [1].Vi entonces en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro en forma de rollo escrito por los dos lados y sellado con siete sellos. [2].Vi también a un ángel formidable que proclamaba con voz potente: «¿Quién es digno de abrir el libro y de romper los sellos?» [3].Y no se encontró a nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el mundo de abajo, que fuera capaz de abrir el libro y de leerlo. [4].Yo lloraba mucho al ver que nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de leerlo. Dios Padre tiene en su mano derecha el libro sellado en el que está escrito el futuro de la humanidad, sin embargo nadie es digno de conocer su contenido porque Dios no acepta al hombre como hijo adoptivo, los que El verdaderamente creó a su imagen y semejanza para ser sus hijos lo desobedecieron, engendrando al hombre, y fueron castigados , por lo tanto al momento de la visión el amor de Dios no ha sido aún plenamente derramado sobre el corazón de los hombres. Es cierto que el Padre por intervención de su propio Hijo que se compadeció del hombre, fruto inocente de la desobediencia y se ofreció como víctima propiciatoria para alcanzarle su aceptación, comenzó antes del advenimiento de Cristo la obra de la redención, manifestándose como un Dios misterioso a un pueblo elegido por un designio también misterioso, pero no está, al momento de la visión, aun tendido el puente de amor personal con cada uno de los hombres. [5].Entonces uno de los ancianos me dijo: «No llores más; acaba de triunfar el león de la tribu de Judá, el brote de David; él abrirá el libro y sus siete sellos.» [6].Entonces vi esto: entre el trono con sus cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro ancianos un Cordero estaba de pie, a pesar de haber sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra. [7].El Cordero se adelantó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. Los veinticuatro ancianos representan a las doce tribus de Israel y a los doce Apóstoles, es decir a ambos testamentos, uno de los ancianos anuncia el triunfo de Cristo, Le ha pedido al Padre por los hombres y se ofreció en sacrificio cruento para ganarles el derecho de llamarse Hijos de Dios, la muerte en cruz y su obediencia hasta el final destruyeron el estigma de la desobediencia de los creados a imagen y semejanza del Padre y ganó, para la consecuencia de dicha desobediencia el hombre, el derecho a llamarse Hijo de Dios. San Pablo después de Pentecostés en su carta a los Romanos (5;5) puede decir: "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado", el puente está tendido. Cristo resucitado recupera plenamente su condición de Hijo de Dios manteniendo su naturaleza humana y como hermano nuestro que es, se hace digno de tomar el libro y develarnos el misterio de lo que vendrá. [8].Cuando lo tomó, los cuatro Seres Vivientes se postraron ante el Cordero. Lo mismo hicieron los veinticuatro ancianos que tenían en sus manos arpas y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. [9].Y cantaban este cántico nuevo: Eres digno de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación. [10].Los hiciste reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra. [11].Yo seguía mirando, y oí el clamor de una multitud de ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Eran millones, centenares de millones [12].que gritaban a toda voz: Digno es el Cordero degollado de recibir poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor, gloria y alabanza. [13].Y les respondían todas las criaturas del cielo, de la tierra, del mar y del mundo de abajo. Oí que decían: Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. [14].Y los cuatro Seres Vivientes decían el Amén, mientras los Ancianos se postraban y adoraban. Cristo ha comprado, como lo expresé anteriormente, para Dios con su muerte y resurrección el derecho a todos los hombres de llamarse Hijos de Dios, ya no es solamente el pueblo elegido, Israel, el que tiene un vínculo misterioso con Dios, ahora es la humanidad en su conjunto la que tiene una relación no de misterio pero trascendente, porque el Padre se ha dado a conocer a todos por medio de su Hijo. El cielo desborda de alegría, el hombre alcanzó el derecho a entrar al Reino, todo la creación eleva un canto de alabanza a Cristo porque el Cordero de Dios se ha hecho digno de abrir los sellos y darle así a conocer a los hombres su futuro. [1].Como estaba mirando, el Cordero abrió el primero de los siete sellos, y oí al primero de los cuatro Seres Vivientes que gritaba como con voz de trueno: «Ven.» [2].Apareció un caballo blanco, el que lo montaba tenía un arco. Le dieron una corona, y partió como vencedor y para vencer. Comienza a develarse el camino de la ciudad de los hombres, contrapuesta a la ciudad de Dios, cuando San Juan escribía el libro del Apocalipsis el cristianismo se difundía por el mundo pagano, la clase dirigente de entonces reconoció la fuerza que el cristianismo tenía dentro de la sociedad, rápidamente lo integró a su concepción política del mundo y sin importar si la conversión de los emperadores era real o por conveniencia, se comenzó a desarrollar el concepto de la monarquía cristiana como polo de unión para hacerle recuperar su esplendor a los restos de alicaído Imperio Romano. La Monarquía Cristiana montada en el caballo blanco sale a conquistar el mundo y lo hace en actitud vencedora y para vencer. En la Iglesia comienza asimismo a germinar y posteriormente se desarrolla el germen nefasto de la búsqueda del poder temporal, lo que podríamos llamar como Papocesarismo. El caballo blanco galopa por el mundo montado por el jinete que representa el poder y en su camino gesta lo que hipócritamente hoy se llama la civilización occidental y cristiana. Para nuestra época el caballo blanco y su jinete se mimetizan con la Revolución Francesa, triunfo temporal de la Burguesía y su consecuencia es el advenimiento de la democracia, considerada hoy mayoritariamente como la forma acabada del poder político, la democracia es nefasta cuando incursiona en el destino trascendente del hombre y pretende darle carácter universal al derecho de decidir por medio de la opinión mayoritaria aun en aquello, como la ley moral, cuya enunciación está más allá de la esfera de lo humano. Si se me permite la expresión, diría que la democracia, contra la cual no tengo ninguna objeción si se atiene a sus límites, es útil para decidir por la opinión de la mayoría donde colocar los muebles de la sala pero jamás como deben ser los cimientos de la casa. El primer jinete del Apocalipsis que galopa sobre su caballo blanco en nuestros tiempos es versión corregida y aumentada de la herejía de la monarquía cristiana que pretendía el derecho de gobernar en nombre de Dios interpretando a su arbitrio, en complicidad con la Iglesia pervertida ante el poder temporal, la voluntad de Dios en su relación con el hombre. La monarquía cristiana pese a su error siguió asida al nombre de Cristo, la democracia de hoy ha secularizado todos los ambientes incluyendo partes importantes de la misma Iglesia. [3].Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo Ser Viviente gritar: «Ven.» [4].Salió entonces otro caballo de color rojo fuego. Al que lo montaba se le ordenó que desterrara la paz de la tierra, y se le dio una gran espada para que los hombres se mataran unos a otros. El caballo rojo de la guerra vuelta endémica galopa por occidente, aparecen las cruzadas y se guerrea en el nombre de Dios, luego los príncipes seculares y los representantes del poder temporal enquistados en la Iglesia guerrean entre sí por la suma del poder, finalmente con el triunfo de la burguesía la cúspide es alcanzada con las dos guerras mundiales ejemplos atroces de la maldad humana cuando el hombre se separa de la voluntad de Dios. La guerra en nuestro tiempo a adquirido la máscara de cruzada por la paz y la convivencia de las naciones, hay pueblos que se adjudican para sí el derecho de decidir por todos los demás y llevan la destrucción y la muerte a otros, siempre lejos de sus propias fronteras, en nombre de la democracia y el respecto de los derechos humanos, que el lector juzgue la falacia manifiesta de sus actos, no todas las trasgresiones de los derechos humanos se consideran de la misma manera y suponen acciones semejantes para penalizarlas, a Cuba se la condena y su pueblo es hambreado, a China se la acepta, en Israel se mata a niños que tiran piedras sin que la comunidad internacional lo condene, existe una clara y arbitraria diferencia entre pueblos probos y réprobos. La guerra sigue presente en el mundo y no desaparecerá porque detrás de su miseria se encuentra el interés de grandes grupos de poder que hacer pingues ganancias. La enorme diferencia con el caballo rojo y su jinete que galopaba en tiempos de la monarquía cristiana, es la capacidad que existe hoy de destruir el mundo en su totalidad por medio de la guerra. El segundo jinete del Apocalipsis es en nuestro tiempo un horror sin medida, en sus manos está la existencia misma de la humanidad. [5].Cuando abrió el tercer sello, oí gritar al tercer Ser Viviente: «Ven.» Esta vez el caballo era negro y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. [6].Entonces se escuchó una voz de en medio de los cuatro Seres que decía: «Una medida de trigo por una moneda de plata; tres medidas de cebada por una moneda también; ya no gastes el aceite y el vino.» La Burguesía provoca la caída de las monarquías y termina por asumir el control del poder en el mundo. Los señores burgueses transformados hoy en dueños y accionistas de las grandes empresas multinacionales hablan de la libertad como un bien supremo, pero la reducen al estrecho concepto que sostiene al liberalismo económico, de esta manera la obtención de riquezas y del consiguiente poder que subyace en ella, se vuelve la meta más preciada a conseguir, en nuestra sociedad contemporánea, el tener ha desplazado de la escena al ser y al hombre se lo valora y mide por su riqueza. La ética y la moral han sido relativizadas y el fin justifica los medios si se trata de obtener dinero y poder, la deuda externa generada no para lograr bienestar sino que basada en el juego inmoral de las bolsas de valores y no en el trabajo sume en el desempleo y el hambre a naciones enteras, es el ejemplo moderno de este jinete. Los bienes del mundo que en la concepción cristiana deberían ser compartidos se dan a quienes pueden comprarlos y el precio es impuesto por las leyes del mercado y no por la solidaridad y el respecto humano, aquel que no tiene dinero que no coma. La pobreza de muchos hombres en un mundo donde nada falta sino que solamente debe repartirse equitativamente es el estigma de la civilización burguesa y el liberalismo económico. Sin embargo el Apóstol deja bien en claro que el aceite y el vino los paradigmas sobresalientes de la riqueza en la antigüedad no deben ser tocados, los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Este jinete galopa en su caballo negro como la injusticia que conlleva y la solidaridad es cada vez más erradicada del trato entre los hombres. [7].Cuando abrió el cuarto sello, oí el grito del cuarto Ser Viviente: «Ven.» [8].Se presentó un caballo verdoso. Al que lo montaba lo llamaban Muerte. Tras él venía el que representaba el reino de la muerte, y se les dio poder para exterminar a la cuarta parte de los habitantes de la tierra por medio de la espada, el hambre, la peste y las fieras de la tierra. La globalización económica culminación demoníaca del liberalismo con su engendro nefasto de la deuda externa, sangría horrible de los países más empobrecidos y menos desarrollados, permite a los países ricos y desarrollados sustentar sus economías sobre la muerte y el sufrimiento de millones de hombres, Aquellos que tratan de salir del sistema son disciplinados por medio de la espada, mientras el resto agobiados por sus dirigentes políticos corruptos e insensibles al sufrimiento de sus pueblos, sucumben por el hambre, la peste y las fieras humanas que se han desarrollado al amparo de toda esta injusticia robando, asesinando, drogando, etc. La globalización es tan cruel y nefasta para tantos millones de hombres que solamente puede admitirse su existencia si el mismo Demonio va detrás. En definitiva los que han dado en llamarse los cuatro jinetes del Apocalipsis, han unido sus fuerzas y cabalgan hoy liderados por el mismo Demonio. [9].Cuando abrió el quinto sello, divisé debajo del altar las almas de los que fueron degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que les correspondía dar. [10].Se pusieron a gritar con voz muy fuerte: «Santo y justo Señor, ¿hasta cuándo vas a esperar a hacer justicia y tomar venganza por nuestra sangre a los habitantes de la tierra?» [11].Entonces se les dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperaran todavía un poco, hasta que se completara el número de sus hermanos y compañeros de servicio, que iban a ser muertos como ellos. Como hemos visto los cuatro jinetes del Apocalipsis son cada uno en sí mismo la culminación más acabada de la maldad del hombre: con la intromisión del poder político aun en las leyes inmutables de la relación de Dios con el hombre, la guerra capaz del exterminio total de la vida y del mismo planeta, el poder económico vuelto razón de ser de la actividad humana y finalmente el mismo Demonio guiando a sus huestes al exterminio. La maldad que se enseñorea en todo el mundo se hace insoportable aun para los mismos santos y despierta la justa ira de aquellos que a lo largo de la historia humana libraron y vencieron en la prueba para alcanzar el reino de Dios y su justicia, sus voces se elevan pidiendo a Dios ponga fin a la obra del Demonio y sus adeptos. La Parusía está cerca, los santos de Dios piden que Cristo vuelva para tomar el control de su Reino, el tiempo para el arrepentimiento y el cambio de actitud de los hombres se está agotando, a los justos se les pide que esperen todavía un poco y se anuncia la persecución que se avecina sobre todos aquellos que se mantengan fieles al Señor, el martirio por obra del poder mundial se volverá ecuménico. Cuando el número de los que deban morir martirizados se complete, Cristo volverá en gloria y poder para hacer justicia. [12].Y mi visión continuó. Cuando el Cordero abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; el sol se puso negro como vestido de luto, la luna entera se tiñó como de sangre, [13].y las estrellas del cielo cayeron a la tierra como una higuera deja caer sus higos verdes al ser agitada por el huracán. [14].El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla y no quedó cordillera o continente que no fueran arrancados de su lugar. [15].Los reyes de la tierra, los ministros, los generales, los ricos, los poderosos y toda la gente, tanto esclavos como hombres libres, se escondieron en las cavernas y entre las rocas de los cerros, [16].y decían: «Caigan sobre nosotros, cerros y rocas, y ocúltennos del que se sienta en el trono y de la cólera del Cordero, [17].porque ha llegado el gran día de su enojo, y ¿quién lo podrá aguantar?» Este sello puede interpretarse literalmente y considerarse que la interferencia egoísta e inmoral de los hombres sobre todo los poderosos con la naturaleza provocarán en definitiva cataclismos cósmicos que realicen en la práctica lo que el profeta reveló, tengamos en cuenta la actitud intransigente de los países desarrollados en terminar con la emisión a la atmósfera de los fluorcarbonados que deterioran la capa de ozono o la negativa de limitar la producción de gases de la combustión que recalientan el planeta. O bien asumir, como creo, que lo expuesto tiene sentido simbólico y representa el advenimiento de sucesos sociopolíticos consecuencia de la globalización que suman a toda la humanidad en un estado profundo de desconcierto, sucesos a los cuales no se les encuentran soluciones por la evidente mediocridad y corrupción de los dirigentes, característica esta fácil de observar hoy en la clase dirigente mundial, incluidos los bien intencionados, los cuales se manifestarán inermes frente a los problemas que se les presentan, mientras el marcado egoísmo de los que detentan las riquezas y el poder los volverán ciegos y sordos al clamor de millones de hombres, estos entonces implorarán a Dios pero el tiempo para el arrepentimiento se ha terminado porqué el gran día ha llegado, Cristo está volviendo como juez. Que el lector analice la fragilidad del sistema económico en el mundo de hoy, los serios problemas de desocupación, salud, educación, etc. que enfrentan los gobernantes especialmente en los países emergentes y en vías de desarrollo, y la falta de respuestas que el sistema mundial imperante tiene y considere si no estamos ya en tiempos del sexto sello. En cualquier momento el orden universal le estallará a la clase dirigente entre las manos [1].Después de esto vi cuatro ángeles de pie en las cuatro esquinas de la tierra, que sujetaban a los cuatro vientos de la tierra para que no soplaran sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre los árboles. [2].Luego vi a otro ángel que subía desde el oriente y llevaba el sello del Dios vivo. Gritó con voz poderosa a los cuatro ángeles autorizados para causar daño a la tierra y al mar: [3].«No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios.» [4].Entonces oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de los hijos de Israel: [5].De la tribu de Judá: doce mil marcados. De la tribu de Rubén: doce mil marcados. De la tribu de Gad: doce mil marcados. [6].De la tribu de Aser: doce mil marcados. De la tribu de Neftalí: doce mil marcados. De la tribu de Manasés: doce mil marcados. [7].De la tribu de Simeón: doce mil marcados. De la tribu de Leví: doce mil marcados. De la tribu de Isacar: doce mil marcados. [8].De la tribu de Zabulón: doce mil marcados. De la tribu de José: doce mil marcados. De la tribu de Benjamín: doce mil marcados. Habrá un corto tiempo de tranquilidad en el mundo durante el cual parte del pueblo judío se convertirá conforme a lo manifestado por los profetas del antiguo testamento y el mismo Cristo cuando asegura en el evangelio según San Mateo: [37].¡Jerusalén, Jerusalén! ¡Qué bien matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, y tú no has querido! [38].Por eso se van a quedar ustedes con su templo vacío. [39].Y les digo que ya no me volverán a ver hasta que digan: ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor!» Para que se cumpla esta palabra de Jesús es evidente que al menos parte del pueblo judío debe reconocerlo como el Mesías. La conversión de los judíos está indicada también en los profetas del Antiguo Testamento y en otros pasajes del Apocalipsis que veremos más adelante. El Sionismo separó definitivamente al pueblo de Israel del Dios trascendente de sus mayores, la concreción definitiva del pensamiento mesiánico de los sionistas no se basa en la espera del Mesías anunciado por los profetas sino en la culminación en la tierra de un estado Judío poderoso. Para lograrlo los sionistas no se privaron ni se privan de ningún medio que les permita lograr sus objetivos, los israelíes deberían analizar hoy el comportamiento hipócrita de sus lideres en el cometido para lograr la paz en el Medio Oriente, incluso se asesinó al líder judío que se había encaminado decididamente a alcanzar un entendimiento con los palestinos para lograr dicha paz. No es que en mi caso crea que los palestinos son ángeles, pero en un proceso serio no se puede borrar con el codo lo que se escribió con la mano y los israelíes han faltado en el cumplimiento de lo que habían acordado. Incluso ahora eligieron como primer ministro a un hombre que ha demostrado acabadamente en el pasado que la única paz que concibe es la que se alcanza a través del exterminio del adversario. Viendo a los militares judíos matando a balazos a niños que solamente disponen de piedras como armas, no cabe menos que recordar el horror nazi que sufrió el mismo pueblo judío, el método es distinto pero el objetivo el mismo. Ha llegado entonces el momento en que las personas fieles todavía al Dios de sus ancestros deban replantearse la justicia de los métodos empleados para establecer el estado de Israel y volver su vista al Mesías que desecharon hace veinte siglos por la búsqueda del poder temporal, en aquel entonces la liberación del dominio Romano. El poder temporal no es la esencia en el Antiguo Testamento si se lo analiza adecuadamente de la promesa de Dios a su pueblo elegido, la clara comprensión de esta verdad bíblica solamente admite una única respuesta: la aceptación de Cristo como el Mesías prometido; la conversión de los judíos sensibles al genocidio que obran sus dirigentes debe suceder y cuando pase la vuelta del Señor será inminente e inapelable. [9].Después de esto vi un gentío inmenso, imposible de contar, de toda nación y raza, pueblo y lengua, que estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos, [10].y gritaban con voz poderosa: «¿Quién salva fuera de nuestro Dios que se sienta en el trono, y del Cordero?» [11].Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes; se postraron ante el trono rostro en tierra y adoraron a Dios, [12].diciendo: ¡Amén! Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. [13].Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde vienen?» [14].Yo contesté: «Señor, tú lo sabes.» El Anciano me replicó: «Esos son los que vienen de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero. [15].Por eso están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo; el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos; [16].ya no sufrirán más hambre ni sed ni se verán agobiados por el sol ni por viento abrasador alguno, [17].porque el Cordero que está junto al trono será su pastor y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida, y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.» Luego San Juan ve la gran multitud de los martirizados en la satánica persecución del fin de los tiempos y aunque parezca incongruente lo que digo esta visión afirma nuestra esperanza en la misericordia de Dios, puesto que se nos dice que los salvados son una cantidad inmensa imposible de contar, solamente es menester perseverar hasta el final. Aun hoy en medio de tanta maldad extendida por el mundo, hay una multitud de hombres y mujeres que tratan de permanecer fieles al mensaje de Jesús, en atención a ellos el tiempo será acortado para que sean salvos. Dios es infinitamente misericordioso y no quiere la condenación del hombre, este en uso de su libertad es quien puede ignorar a Dios y condenarse. Justamente el carácter satánico de esta última persecución amerita el premio especial que Dios destina a los que permanecen fieles hasta el final. [1].Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se produjo en el Cielo un silencio como de media hora. [2].Y vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios; se les entregaron siete trompetas. [3].Otro ángel vino y se paró delante del altar de los perfumes con un incensario de oro. Se le dieron muchos perfumes: las oraciones de todos los santos que iba a ofrecer en el altar de oro colocado delante del trono. [4].Y la nube de perfumes, con las oraciones de los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios. [5].Después, el ángel tomó su incensario, lo llenó con brasas del altar y las arrojó sobre la tierra: hubo tremendos truenos, relámpagos y terremotos. Entiendo que este silencio de media hora en el cielo significa que Dios ha cerrado sus oídos a las plegarias de los hombres aún los justos, el Demonio obrará a sus anchas, este es el momento que le hace exclamar a Jesús, según el evangelio de San Mateo: [21].Porque será una prueba tan enorme como no ha habido igual desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás la volverá a haber. [22].Y si ese tiempo no fuera acortado, nadie saldría con vida. Pero Dios lo acortará en consideración a sus elegidos. Las oraciones de los santos en el cielo clamando justicia para tanta maldad y misericordia para sus hermanos en el mundo que están sufriendo la persecución del Demonio, se elevan hasta el trono de Dios y son escuchadas, el momento ha llegado y el ángel que arroja las brasas del altar sobre la tierra simboliza el comienzo de la Parusía. Cristo está volviendo para instalar su Reino definitivamente, eliminando de una vez y para siempre el misterioso poder que se le ha permitido al demonio sobre el mundo. A siete ángeles se le entregan siete trompetas, la visión del Apóstol recapitula y vuelve hacia atrás, ahora es el momento de que suenen las siete trompetas, pero ello es parte del siguiente capítulo. www.apokalipsis.com info@apokalipsis.com APOKALIPSIS - Los Siete Sellos Juan Bautista Martinez _____________________________________________________________________________________________ _____________________________________________________________________________________________ apocalipsis.com Página 2 de 11