APOCALIPSIS - LAS SIETE TROMPETAS COMENTARIO Como había mencionado en capítulos anteriores Las Cartas a las Siete Iglesias deben ser interpretadas como reseñas de los aspectos más salientes de las distintas épocas que atravesará la Iglesia hasta el fin de los tiempos, es de- cir hasta el regreso del Señor Jesús. Comenzando con la Iglesia Apostólica en la que su característica primordial era el amor entre los hermanos y el compar- tir, pasando por diferentes herejías y corrupciones, mezclándose con el poder temporal, hasta desembocar en la Iglesia débil del fin de los tiempos a la que solo le queda conservar lo que tiene. La historia temporal de la Iglesia con sus grandezas y miserias a sido pintada como en un fresco por el Apóstol Juan para que nos sirva de adverten- cia sobre la proximidad del regreso de Cristo y sea un mensaje lleno de espe- ranza sobre el destino final para los que permanezcan fieles al Señor. A su vez la profecía indicando los males de cada época le permite a la Iglesia, constituida por todos los bautizados y si estos así lo deciden libremen- te, convertirse de sus errores y extender su periodo antes de que le sea quitado el cetro y pasado a la siguiente Iglesia. Los siete sellos por su parte presentan el devenir de la historia profana, que se desarrolla paralelamente a la eclesial, y muestran como el hombre lan- zando primero al galope los cuatro jinetes y luego buscando eliminar la pre- sencia de Dios en su vida, negando su existencia o lo que es lo mismo su tras- cendencia, construye una sociedad sin solidaridad, sin amor, regida solo por conceptos puramente económicos y valga la paradoja sin humanidad, sosteni- da por los pilares de: la ciencia endiosada, una concepción soberbia de su po- der, el del hombre, y una libertad absoluta separada de cualquier límite ético y moral. Nunca será demasiado insistir en que todos los sucesos profetizados en el libro, si bien es cierto son permitidos por Dios, suceden porque el hombre usando su libre albedrío así lo determina. Debemos en todo este comentario tener presente que el libro del Apoca- lipsis no anuncia sus profecías en un sentido cronológico lineal, es decir pre- sentando las visiones como si su cumplimiento tuviera lugar una después de la otra. Luego de que las cartas a las siete iglesias muestran la totalidad de la his- toria de la Iglesia incluso sobrepasando la Parusía y llegando hasta el juicio fi- nal, los siguientes septenarios recapitulan y vuelven con la visión hacia atrás, a una época determinada de la Iglesia. Los siete sellos retroceden a la iglesia de Pérgamo hacia el 313 cuando comienza a gestarse la Monarquía Cristiana y concluyen con el séptimo anun- ciando el comienzo de la Parusía o segunda venida de Cristo. Las siete trompetas empiezan a tocar un poco después del tratado de Mi- lán en el 313 al presentarse la herejía del arrianismo y concluye con la séptima trompeta tocando ahora un poco más adelante en el tiempo que la apertura del último sello, con la Parusía comenzada. LAS SIETE TROMPETAS De acuerdo con el relato del Nuevo Testamento, en el libro de Los Hechos de los Apósto- les, Jesucristo luego de su resurrección permaneció 40 días con sus discípulos, apareciéndoseles en varios lugares y circunstancias para luego ascender a los cielos a encontrarse con el Padre. Los once Apóstoles, Judas Iscariotes ya se había colgado luego de su traición, y los discí- pulos que quedaron fieles luego de la crucifixión y muerte del Señor, estaban para ese entonces convencidos de la resurrección de Jesús porque: vieron y tocaron su cuerpo resucitado, escucha- ron su voz, comieron con Él y observaron su ascensión a los cielos. Los primeros cristianos tenían la certeza de la existencia de Cristo, durante su estancia en el mundo: escucharon de su propia boca sus enseñanzas, recibieron sin intermediarios el manda- to de transmitirlas y certificaron su esperanza en lo que les había revelado al verificar el cumpli- miento de su promesa al volver, tal como lo había manifestado, de la misma muerte. Creer en Dios Padre que nos ama hasta entregar a la muerte a su propio Hijo para que por su obediencia pudiéramos alcanzar el derecho de llamarnos sus hijos, era indudablemente para ellos más fácil que para las generaciones posteriores de cristianos; no por casualidad Cristo en ocasión de mostrarse a Santo Tomás luego de su duda le dijo: Tu crees porque has visto bien- aventurados los que crean sin ver. Cuando en Pentecostés el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles les confirió junto con sus dones el coraje de enfrentar su miedo a los judíos y así comenzaron a anunciar la nueva buena primero a los mismos judíos y posteriormente a los paganos. El anuncio o kerigma de la Iglesia Apostólica era simple: cree en Jesucristo el Hijo de Dios vivo que vino al mundo por nuestra salvación, se sacrificó por nosotros para redimirnos, entregándose a la muerte en la cruz y resucitó al tercer día y subió a los cielos para sentarse a la derecha del Padre y desde allí ven- drá a juzgarnos al fin de los tiempos. Cree, conviértete y vive conforme a lo que Jesús nos ense- ñó. Convertirse, dejar la vida de pecado, aceptar el amor infinito de Dios que nos llama a ser sus hijos, creer en Jesús y seguirlo. Programa de vida tan profundo y a la vez tan sencillo, con el que todo se supera: la esclavitud, el dolor, la incomprensión, el sufrimiento. No se habla aquí de la resignación impotente y rencorosa del que odia porque quiere ser otro y no puede, sino de la aceptación alegre de la vida tal como nos fue dada, porque el amor de Dios eligió lo mejor, lo que más nos conviene para cada uno. La Iglesia comenzó así su tarea de evangelizar el mundo; en su camino encontró escollos y dificultades, muchas veces fueron y siguen siendo sus propios hijos los que a lo largo de los siglos produjeron desvíos en el camino por ese afán, emparentado a la soberbia, que tiene el hombre de querer darle una explicación racional a todo o de adaptar el misterio a lo que mejor le acomoda. Por otra parte la corrupción que se manifiesta en la Iglesia a lo largo de los siglos, el afán de muchos de sus miembros de poder y riquezas, derivan inevitablemente en enfrentamien- tos y luchas religiosas montadas las más de las veces sobre excusas teológicas. [6].Los siete ángeles de las siete trompetas se prepararon para tocar. Las siete trompetas tocan en el cielo, es decir que son sucesos que tienen lugar en la tierra pero origen en el campo de lo espiritual, en la misteriosa lucha entre los seguidores de Dios y los seguidores del Demonio. No deben interpretarse como castigos de Dios, sino más bien muestran su permisividad a sucesos que se desencadenan por la actitud del hombre haciendo uso de su libre albedrío, en algunos caso los genera la misma cristiandad con sus vicios y sus desobedien- cias al plan divino. Las siete trompetas dan cuenta del perverso proceso religioso de querer a nuestra conve- niencia utilizar a Dios y pretender justificar las acciones más aberrantes acomodando la teología y la filosofía a la conveniencia de las necesidades del hombre, reduciendo a Dios en este proceso a la capacidad de nuestro intelecto. Las trompetas marcan con su sonido cambios de frente que acontecimientos religiosos y filosóficos produjeron y producirán en la civilización occidental, siempre con dolor y sufrimiento hasta, al no existir de parte de la humanidad una respuesta de conversión, alcanzar el punto en que el hombre le dirá a Dios, "soy como tu". PRIMERA TROMPETA [7].Tocó el primero, y se produjo granizo y fuego mezclado con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra: se quemó la tercera parte de la tierra, la tercera parte de los árboles ardió y toda la hierba verde se abrasó. Podemos decir que la religión es una revelación aceptada mediante un acto de fe, es im- posible concebirla separándola del misterio, este, forma parte indivisible de toda profesión de fe religiosa. El hombre sin embargo a tratado siempre de intentar aprehender el misterio y de esa for- ma reducirlo a su comprensión, no es de extrañar entonces que desde sus comienzos el cristia- nismo generase en su interior teorías variadas para hacer entendible los misterios más difíciles de su doctrina, dando lugar así al nacimiento de la teología cristiana; a las enseñanzas opuestas a las aceptadas por la Iglesia se las llama herejías. Durante los primeros siglos de la Iglesia la aceptación de la divinidad de Cristo junto a su condición de verdadero hombre generó serias dificultades y ni que decir en cuanto a su compren- sión, las herejías aparecieron con los más variados argumentos que cuando parecían haber resuelto una dificultad, lo que en realidad hacían era generar otra aún más compleja: gnosticismo, maniqueísmo, adopcianismo, monarquianismo, donatismo, sabelianismo, etc., son los nombres con que se conocieron estas herejías que trajeron sufrimientos y separaciones en la Iglesia. Tan pronto la Iglesia recibió el favor del imperio en el edicto de Milán del año 313, se suscitó una herejía singularmente peligrosa que ponía en peligro su misma existencia, su mentor fue un natural de Libia llamado Arrio quien hacia el año 318 comenzó a enseñar esta doctrina: "no hay más que un solo Dios, eterno e incomunicable. El Verbo, Cristo, no es eterno, sino crea- do de la nada. Por tanto verdadera criatura, mucho más excelente que las demás; pero no con- substancial con el Padre. Por consiguiente, no es Dios". Con esta doctrina Arrio hace más aceptable el cristianismo para aquellos que escandali- zaban ante la mención del mismo Dios muerto y en la más denigrante de las muertes conocidas, la muerte en la cruz. Los cristianos contemporáneos de Arrio no habían conocido a Cristo y lo aceptaban por el testimonio de la Iglesia, la que anunciaba también su resurrección de entre los muertos; posiblemente a las mentes más simples la sola mención de la muerte de Dios les era inconcebible, fue así que esta doctrina encontró enorme aceptación en los niveles populares y entre los pueblos bárbaros que ya habían comenzado a invadir el Imperio y a establecerse dentro incluso de sus fronteras. Puede decirse que el arrianismo por medio de algunos emperadores que en forma mani- fiesta u oculta le dieron su aceptación, convirtió a su doctrina a gran parte de los cristianos de la época, se produjeron persecuciones y matanzas de uno y otro lado y cerca estuvo la Iglesia de ser destruida. Constantino convocó en Nicea en el 325 el primer concilio ecuménico, en este se conde- nó la doctrina de Arrio y se formuló el Credo o Símbolo Niceno Simbólicamente se podría interpretar el pasaje de la hierba verde quemada en su totalidad, jus- tamente en la aceptación masiva del arrianismo por los pueblos bárbaros, para la Iglesia que se encontraba expandiendo su mensaje por el mundo, estos representaban la multitud nueva a evan- gelizar y por causa de esta herejía corría peligro de perderlos. Pasó así la primer trompeta. SEGUNDA TROMPETA [8].Tocó el segundo ángel su trompeta, y algo así como un inmenso cerro fue echado al mar: la tercera parte del mar se convirtió en sangre, [9].la tercera parte de los seres que viven en el mar pereció y un tercio de los navíos naufragó. Mahoma nació en la Mekka hacia el año 570, después de una vida azarosa su casamiento con una viuda adinerada le permitió dedicarse a la meditación, según él mismo lo refirió a partir del año 610 comenzó a tener visiones, en las que se le manifestó que estaba destinado a restable- cer el Islam, esto es, la sumisión a Dios, la religión antigua de Abraham y de Ismael, sacando así al pueblo árabe de la idolatría y la corrupción en que vivía. El santuario más célebre de la Arabia era el Kaaba de la Meca, destinado al Dios Hobal-Allah, en la cual se veneraba, como personificación de Dios, la piedra negra. Juntamente se habían reuni- do en el mismo templo los ídolos de las diversas tribus, con lo cual había adquirido un carácter nacional. Solo muy lentamente consiguió Mahoma atraer en la Meca algunos partidarios, pero fue hostilizado por la tribu que custodiaba el santuario, por lo cual con aproximadamente dos- cientos partidarios el 24 de septiembre del 622 abandonó el lugar y se dirigió hacia Jathrib, que en adelante se llamó Medina o sea ciudad del profeta, esta salida se conoce como la Héjira e ini- cia la era mahometana. Una vez que se apoderó de Medina y consolidó su poder religioso y político, justificándo- se en nuevas visiones determinó que el Islam debía ser extendido por medio de la guerra y en el año 630 conquistó la Meca, limpió de ídolos la Kaaba y la convirtió en santuario de la nueva religión monoteísta. El Islam es una religión formada de una mezcla de judaísmo y cristianismo, sus principa- les preceptos son: 1.- Fe en un solo Dios, Allah, y en Mahoma su profeta; 2.- Fe en la resurrec- ción, juicio final, infierno y paraíso. Una característica fundamental de la nueva Fe es su absolu- to fatalismo, Dios ha decretado desde toda la eternidad cada acción, cada suceso del hombre: todo está escrito en el libro de la evidencia. Por consiguiente pesa la fatalidad en la vida del musulmán. Todo lo rige un decreto inmu- table, el hombre no suministra más que la materia de la moneda, y Dios es el que aplica el cuño; el hombre es perverso o santo, no por su mérito o por sus culpas personales, sino porque Dios así lo quiere. De esta manera inspiró Mahoma a los suyos una ilimitada confianza que, sin pensar en el peligro, los hizo precipitarse sobre el enemigo, persuadidos de que los asaltaría la muerte lo mismo en su lecho que en el campo de batalla, puesto que estaba señalada su hora. Mahoma impulsó al Islam a extenderse como religión unificadora mediante la guerra, porque el cielo en sus visiones había dicho: La llave del paraíso es la espada; una gota de san- gre derramada por la causa de Dios, una noche pasada sobre las armas y el raso, tienen más mérito que dos meses de ayuno y oraciones. Los pecados del que muera en combate le son per- donados, y sus heridas exhalan cierto perfume de ámbar y almizcle. Después de la muerte de Mahoma, la nueva religión inició un progreso vertiginoso. Sus sucesores los califas continuaron ejerciendo el poder más absoluto, civil y religioso. Abu-Bekr comenzó la guerra santa contra Palestina y las regiones del Eufrates. Los Califas hasta 661 y los Omeiadas hasta 750 conquistaron rápidamente diversa regiones del oriente y del norte de Africa, entraron en 711 en España y llegaron a las Galias, hasta que Carlos Martel en Poitiers en 732 y Pelayo con su pequeño reino de Asturias pusieron límites a sus conquistas. El Imperio Bizantino tuvo que perder varias de sus mejores provincias, pero Constantinopla pudo resistir. En medio de esta expansión general del islamismo, la cristiandad debió sufrir mucho. En Arabia fue completamente destruido el culto cristiano y por efecto de esto, poco a poco los pa- triarcas de Jerusalén, Antioquia y Alejandría perdieron toda significación en el norte de Africa. En otras regiones conquistadas por el Islam el cristianismo desapareció casi por completo. La visión del inmenso cerro echado al mar se podría interpretar en sentido literal si se considera la forma en que se expandió el Islam: las tribus árabes lograda su unificación por Ma- homa, en masa se corren por los bordes del Mediterráneo y lo cruzan, invadiendo España y las costas de Provenza y más tarde Constantinopla a través del Bósforo. La piratería musulmana ensangrienta el mar y diezma las naves cristianas. El Islam ejerció dominio en el mar hasta la batalla de Lepanto en 1571. También puede interpretarse en sentido figurado si se tiene en cuen- ta que en el lenguaje bíblico el mar representa el mundo secular y que el islamismo en su expan- sión ensangrentó gran parte del mundo cristiano y muchos perecieron a la verdadera Fe abrazan- do la nueva religión. TERCERA TROMPETA [10].Tocó el tercer ángel su trompeta, y una estrella grande, que parecía un globo de fuego, cayó del cielo sobre la tercera parte de los ríos y de los manantiales de agua. [11].La estrella se llama Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y mucha gente murió a causa de las aguas que se habían vuelto amargas. La primera difusión del cristianismo tuvo lugar a través de las comunidades judías espar- cidas fuera de Palestina y llamadas por esto: de la diáspora. La unidad política del Imperio Ro- mano facilitó grandemente la difusión de la nueva fe y los contactos entre las distintas comuni- dades de creyentes, y ello facilitó también su organización. Cada comunidad se constituía en una asamblea, o iglesia, al frente de la cual se encontraba el obispo. Tras el periodo de la clandestinidad y luego del edicto de Milán, comenzó la construcción de basílicas y después, poco a poco, se construyeron iglesias periféricas (parroquias), siempre dependientes de la catedral, sede del obispo. La autoridad episcopal se extendió posteriormente a toda la diócesis (provincia) como consecuencia de las funciones civiles que los obispos fueron llamados a ejercer. De los obispos el de Roma, centro del Imperio y lugar del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo, tenía una particular autoridad sobre los demás. Sin embargo esta su- premacía fue frecuentemente combatida por los obispos (patriarcas) de las mayores ciudades de Oriente, actitud que se mantuvo a lo largo de los siglos. Al día siguiente de la victoria sobre Licino en Crisópolis en el 324 que lo convirtió en el único dueño del Imperio, Constantino tomó una resolución de excepcional alcance histórico: transfirió la capital de Roma a Bizancio, desplazando a Oriente el centro de gravedad del Impe- rio. Por otra parte aprovechó la convocatoria del concilio de Nicea, que como se dijo condenó al arrianismo, para otorgarle un carácter sacro a su poder atribuyendo el origen del mismo direc- tamente a Cristo, llevando dicha sacralidad incluso a las formas externas del ceremonial. Este estilo de gobierno que se llamará césaropapismo estaba destinado a quedar como caracterís- tico del Imperio de Oriente y desde aquel momento no hubo conflicto político al que no estuvie- sen también unidos los gérmenes de la disputa religiosa. Por otra parte al desplazar a Oriente como se expresó anteriormente el centro de gravedad del Imperio, Constantino dejó campo libre en Occidente a la autoridad del obispo de Roma. Pronto entonces la iglesia romana fue llamada por las circunstancias a llenar el vacío dejado por el poder civil y adquirió cada vez mayor autonomía, se generó así como contrapartida lo que puede ser llamado el papocesarismo, o sea el manejo por el Papado del poder secular; sin embar- go la sumisión del poder civil al religioso no fue absoluta por la aparición en Occidente de empe- radores imitadores de la actitud de Constantino, lo que generó diversos y continuos enfrenta- mientos con el Papado. En el seno de la iglesia oriental aparte de las rivalidades entre los metropolitanos, perdu- rarán más ásperas que nunca las disputas doctrinales, que favorecerán la ingerencia del poder imperial y le quitarán independencia y vitalidad. LOS ICONOCLASTAS En el siglo VIII se planteó en oriente la lucha contra el culto de las imágenes, la llamada cuestión de los iconoclastas, provocada por el emperador León Isáurico quien publicó un edicto prohibiendo el culto de las imágenes. El Patriarca de Constantinopla no se doblegó a la voluntad del emperador y fue depuesto de su cargo comenzando un tiempo de persecución a los partida- rios de las imágenes, el Papa Gregorio II por su parte animó a los defensores de este culto obte- niendo como respuesta una intensificación de la persecución. Se inició así una campaña de des- trucción de toda clase de imágenes, y de ahí se paso al destierro y mutilación de los que se opo- nían. En Constantinopla en el año 753 se celebró un sínodo general en el cual el Emperador declaró absolutamente prohibido el culto de las imágenes, por su parte el Papa Esteban II res- pondió con un sínodo celebrado en Roma en el año 769 en el que se rechazaba el iconoclasta de Constantinopla. A pesar de que en el año 787 en el VII Concilio Ecuménico en Nicea se proclamó la lici- tud del culto a las imágenes en el año 813 se desató por el mismo asunto una nueva persecución, alcanzándose una verdadera paz luego que la emperatriz Teodora reunió en el año 842 un sínodo en Constantinopla en el que se renovaron las decisiones del Concilio Ecuménico VII. CUESTIÓN DEL FILIOQUE Desde siempre se había sostenido en occidente que el Espíritu Santo era Dios y que pro- cedía del Padre y del Hijo. Por primera vez aparece esta doctrina en el símbolo, credo, por medio del Filioque en el Concilio III de Toledo de 589 y durante los siglos VII y VIII se fue extendiendo en Francia, In- glaterra e Italia. Los Griegos, molestos por otras causas, iniciaron un enfrentamiento con la igle- sia occidental, argumentando que la procedencia del Espíritu Santo del Padre y del Hijo era doc- trina nueva y herética EL CISMA La cuestión de las imágenes y las discusiones sobre el Filioque aumentaron las tensiones entre la Iglesia Occidental y la Oriental, así dos temas que en sí mismo no tenían la importancia para provocar una ruptura originaron el cisma oriental cuyos artífices fueron: Focio en el periodo de 857 a 886 y Miguel Cerulario definitivamente en 1054. El Patriarca Miguel Cerulario dio en 1053 la orden de cerrar todas las iglesias y monaste- rios latinos de Constantinopla invocando las cuestiones antes citadas, el Papa León IX al tener conocimiento del hecho mando legados al emperador Constantino IX el cual los recibió, no así Cerulario quien los rechazó. De esta manera, el 16 de julio de 1054 los legados papales pusieron el decreto de exco- munión sobre el altar de la basílica de Santa Sofía y abandonaron la ciudad, el cisma estaba con- cretado y continua hasta el presente. Como consecuencia de este cisma la Iglesia pierde su presencia en Oriente, Focio que era un gran teólogo es aquí simbolizado por la estrella grande que cae del cielo, vuelve amarga las aguas o sea la doctrina y por esta causa mucha gente muere espiritualmente. La estrella se llama Ajenjo y solamente amarga la doctrina, es decir no la invalida, recor- demos que únicamente se toca del Credo la palabra Filioque, pero al lograrse el objetivo perse- guido es decir separar la Iglesia Oriental de la Romana, aparta a la gente de la Iglesia Católica que es depositaria de la promesa de Cristo y la única que posee el verdadero magisterio asistida por el Espíritu Santo. CUARTA TROMPETA [12].Tocó el cuarto ángel su trompeta, y quedó afectada la tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas; perdieron un tercio de su claridad, la luz del día disminuyó un tercio, y lo mismo la de la noche. Esta trompeta corresponde a la reforma protestante iniciada en Alemania hacia el 1517 por Lutero, la protesta estaba sustentada por la corrupción existente en el seno de la Iglesia en la cual pese a las consecuencias de las anteriores trompetas no se había producido un firme movi- miento de conversión y un regreso a las fuentes del cristianismo. Por este tiempo el prestigio pontificio había decaído muchísimo, a lo cual contribuía el estado deplorable en que se hallaba la curia romana y todo el clero tanto secular como regular. La conducta de algunos Papas durante los decenios anteriores a Lutero había dejado tras sí efec- tos desastrosos para el prestigio de la Iglesia. Todos estos factores preparaban el terreno a la Reforma. Martín Lutero había nacido en Eisleben, en Sajonia, en 1483, y tras una crisis espiritual se había hecho monje agustino. Más que un reformador de las costumbres como Savonarola o un huma- nista como Erasmo de Rótterdam, Lutero siente vivísimo el problema del pecado y de la impo- tencia del hombre ante Dios. Cuando en 1514, León X, para cubrir los gastos de la basílica de San Pedro, promete in- dulgencias especiales se producen actos de corrupción de los encargados de la recaudación, fren- te a esto Lutero reacciona y el 31 de diciembre de 1517, coloca en las puertas de la catedral de Wittemberg sus 95 tesis, donde condena violentamente la manera en que se lleva a cabo la colec- ta del dinero para las indulgencias, comenzando así el proceso que desencadenó la Reforma Pro- testante y la separación de la Iglesia de una gran parte de sus fieles. Entre Junio y octubre de 1520, Lutero publica tres escritos fundamentales para el desarro- llo de la propia doctrina: "A la nobleza cristiana de la nación alemana", donde afirma que todo cristiano es un sacerdote e invita a los príncipes a convocar un concilio nacional para regular la Iglesia alemana; "De la cautividad babilónica de la Iglesia", donde ataca violentamente al Papa- do y afirma que solamente la Sagrada Escritura debe ser norma de fe; "De la libertad interior del cristiano, donde establece el concepto de la justificación por la fe y no por las obras. En el primer escrito concede a los príncipes el poder en la Iglesia y llega a establecer que el mismo les deviene directamente de Dios, aparecen entonces las Iglesias nacionales. En el segundo escrito establece el principio del libre examen con relación a las Sagradas Escrituras, dejando en el creyente la interpretación de las mismas. En la práctica y al entregar a los príncipes el control de la Iglesia, el autoritarismo y las conveniencias políticas y económicas de estos, restringen fuertemente dicha libertad. Lo expuesto queda evidenciado en la actitud de los príncipes en el levantamiento de los campesinos, el cual fue aceptado mientras arremetía co- ntra los bienes de la Iglesia Romana, pero recibió dura represión cuando se puso en duda el dere- cho de propiedad de los príncipes en el afán de poner en común todos los bienes. El mismo Lutero se pone decididamente de parte de los príncipes; de hecho, su visión pe- simista del hombre le hace concebir al estado como una organización absolutamente necesaria y como tal querido por Dios, a quien, en la persona del príncipe, se debe absoluta y ciega obedien- cia. La invención de la imprenta en 1456 y, la traducción al alemán de la Biblia por el mismo Lutero, permiten la amplia difusión de la misma a nivel popular y la extensión de su doctrina. En el tercer escrito pone la salvación del hombre exclusivamente en manos de Dios, quién es el que concede a este gratuitamente la fe, y por lo tanto se es o no predestinado a la sal- vación cualesquiera sean las obras que se realicen en la vida. Este concepto, del siervo albedrío, tendrá una importancia fundamental en las consecuencias posteriores de la reforma producida por Calvino. Muchos entre los dignatarios de la Iglesia y el clero adhirieron a la doctrina luterana y es- to es lo que se quiere expresar en: y quedó afectada la tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas. La Iglesia de Cristo por causa de esta herejía perdió una parte importante de Europa: Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega se vuelcan al luteranismo y en esos países la doctrina se obscurece al faltarle la luz esclarecedora del Magisterio de la Iglesia Católica. [13].Y mi visión continuó: oí a un águila que volaba por lo más alto del cielo y que decía con voz potente: «¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra cuando resuene el sonido de las trompe- tas que los tres últimos ángeles van a tocar!» Hasta aquí el sonido de las trompetas ha provocado en la Iglesia mucho dolor y división, sin embargo todavía es posible reconstruir el cristianismo, lo que viene en las siguientes trompe- tas es netamente demoníaco. La Parusía está en el horizonte el hombre tiene aun alguna posibili- dad de convertirse y volver su ojos hacia Dios o de otra manera su comportamiento, indefecti- blemente, lo llevará al momento en que Cristo deba regresar para establecer el orden querido por su Padre. QUINTA TROMPETA [1].Y tocó el quinto ángel. Vi entonces una estrella que había caído del cielo a la tierra. Le fue entregada la llave del pozo del abismo. [2].Abrió, pues, el pozo del abismo, y del pozo subió una humareda como la de un horno inmenso que oscureció el sol y el aire. Una estrella caída del cielo, un teólogo, Calvino a quien se le entregan las llaves del in- fierno, el Demonio interviene a partir de esta trompeta directamente en el curso de los aconteci- mientos, si con Lutero la doctrina había perdido claridad ahora es oscuridad para los que se apar- tan de la Iglesia y el mismo aire, figura de la vida espiritual, se vuelve irrespirable. Calvino nacido en 1509 en Noyon, al norte de Francia, desde 1530 empezó a dedicarse a la Teología bajo las influencias de las ideas luteranas. En el año 1533 había roto con la Iglesia católica, por lo cual tuvo que salir de Francia. Se dirige a Ginebra y establece allí su sede. Su obra principal se titula "Institución de la religión cristiana" y fue escrita primero en la- tín y luego traducida al francés por su autor, para que todos pudieran leerla. En el escrito reco- giendo la doctrina de Lutero del siervo albedrío, se afirma la teoría de la predestinación: Dios en su justicia y equidad, ha fijado desde siempre quién debe salvarse y quién condenarse; su juicio es oculto e incomprensible para el hombre y este solamente puede tener en Dios una fe ciega y esperar ser del número de los elegidos, pero al mismo tiempo debe demostrar activamente que merece la salvación y glorificar constantemente a Dios, no solo con la fe, sino también con las obras. Y puesto que todos son iguales ante Dios, el hombre debe empeñarse a fondo en el trabajo (es signo de benevolencia divina, para Calvino, el éxito en los negocios), es este un concepto que liga al calvinismo a la burguesía ciudadana y es motivo de su rápida expansión a otras naciones: así sucede que se infiltra en Francia donde el movimiento toma el nombre de hugonotes. De Francia, el calvinismo se difunde a los Países Bajos y llega a Inglaterra, donde los seguidores de Calvino, por su rigorismo moral, serán llamados puritanos. Tras Inglaterra le toca a Escocia don- de reciben el nombre de presbiterianos. El hombre puesto por la Reforma frente: al siervo albedrío y al libre examen, debe nece- sariamente: por el primero hacer a Dios a un lado, dado que su salvación está predestinada sin que pueda hacer nada para cambiar su destino, puede prescindir de El en su vida pública y reali- zar sus negocios a su mejor conveniencia; por el libre examen le es posible acomodar la Palabra de Dios a sus necesidades y hacer de esta manera que la libertad dependa sola y exclusivamente de su voluntad. El apartarse del Magisterio de la Iglesia Católica le permite evadir lo que para un católico son los límites queridos por Dios a la libertad humana. Para comprender mejor lo que viene, debo reiterar aquí lo expuesto al tratar la carta a la Iglesia de Sardes: "Durante los siglos XIV y XV había comenzado un neopaganismo manifestado en el arte y la literatura, mecenas de la cultura, incluidos Papas, mantenían esta corriente cultural. Se gestaba así en la sociedad cristiana un renacimiento del paganismo disfrazado de neocristianismo que hará eclosión durante la época de esta iglesia influyendo en la formación política de los estados. Las importantes mejoras en la técnica de fabricar el papel y la invención de la imprenta permitie- ron que las nuevas ideas se extendieran masivamente. Si el siglo XV se distingue por su apertura al mundo clásico grecorromano, el siglo si- guiente desarrolla una cultura que inspirada en aquella introduce de la mano de su autor más significativo, Erasmo de Rotterdam, un humanismo que pondrá al hombre en el centro del uni- verso y dominador de los sucesos. Nicolás Maquiavelo con su obra El Príncipe da una nueva visión de la realidad política en Europa que llevaría a esta a la filosofía del nacionalismo. Desaparece la visión imperial para acentuarse la división en naciones. Producida la Reforma protestante los estados que admitieron el luteranismo dieron sopor- te religioso al absolutismo de los príncipes y los que adhirieron al calvinismo lo hicieron con la burguesía la cual comenzaba a detentar un poder económico que influirá notoriamente en la polí- tica, ambos sistemas tienden a relegar la Religión al Templo y a hacer absoluto al Estado fuera del Templo. El siglo XVI significa la ruptura de la unidad religiosa de la Europa occidental y en cierto modo también la ruptura de la unidad cultural. Con el nominalismo filosófico se llega a la ciencia experimental o positiva la cual en los siglos XVI y XVII a través de: Copérnico, Giordano Bruno, Kepler. Galileo, Leonardo da Vinci, Torricelli, Boyle y Newton entre otros produce un avance enorme en la astronomía, la física y las diferentes disciplinas científicas. Al terminar el siglo XVII Europa se ha extendido territorialmente hasta los confines del mundo por la colonización de América. Es la época del Renacimiento que en su doble vertiente de clasicismo, adhesión a la cul- tura grecorromana, y barroquismo, adhesión a la libertad de expresión artística, crea el ambiente propicio para el desarrollo del hombre moderno, caracterizado por su fe en sí mismo y en su creencia de llegar a conocer el Universo por sus propios medios. La Reforma Protestante con la libre interpretación le dio a la burguesía la justificación ética para el precapitalismo al hacer de la religión un asunto privado, permitiendo sin trabas mo- rales para la vida pública la acumulación del capital en manos de los ricos mercaderes. El Ilumi- nismo y el Positivismo llevaron finalmente al Liberalismo". [3].De esa humareda salieron langostas, que se esparcieron por la tierra, y se les dio la misma capacidad que tienen los alacranes de la tierra. [4].Se les ordenó que no causaran daño a las praderas, ni a las hierbas, ni a los árboles, sino sólo a los hombres que no llevaran el sello de Dios en la frente. La organización que establece Calvino en su iglesia es de orden presbiteriano democráti- co, los fieles eligen ellos mismos a sus propios ministros, que están constituidos en el vértice, por la Venerable Compañía, formada por pastores y el Consistorio, compuesto en su mayor parte por laicos. Sin embargo el gobierno de la iglesia calvinista muestra una extraña mezcla de democra- cia y teocracia: estos órganos democráticamente elegidos, desempeñan luego después una fun- ción de control rigidísima. Este orden fue el que se trasladó a América del Norte cuando los Puri- tanos, la denominación que tomó el calvinismo en Inglaterra, fuero prácticamente deportados al nuevo continente. Las ideas de: libertad, democracia y exaltación del trabajo, fueron la base de la burguesía que se instaló en las trece colonias inglesas de América del Norte produciendo un notable desa- rrollo económico. Estas treces colonias realizaron en 1776 una revolución democrática basada en el concepto de la soberanía popular. Mientras tanto en Europa la cultura se secularizó y ganó en extensión aunque no en pro- fundidad, abundaban los pensadores que preconizaban una humanidad iluminada, Iluminismo, por la luz de la razón igualitaria, libre de trabas, beneficiada por los progresos de las ciencias positivas, Positivismo, que comenzaban a desarrollarse. El optimismo dominaba en esa forma de pensar, que cristalizó en Francia en la Enciclo- pedia de Diderot, Enciclopedismo. Estas ideas asumidas por una burguesía ilustrada le hicieron tomar conciencia de grupo injustamente oprimido y de esta manera cuajó una nueva revolución la Francesa, cuyo comienzo podemos situar en el año 1789 con la toma de la Bastilla, bajo el lema: libertad, igualdad y fraternidad. A partir de la Revolución Francesa se desarrolló una multitud de pensadores que como langostas se esparcieron por la tierra llevando el mensaje del optimismo desmesurado en el triun- fo maravilloso del hombre sobre la creación. Rotas las cadenas con el oscurantismo religioso no habría ya trabas para el desarrollo del hombre, el cual transformaría el mundo en un paraíso don- de: la libertad, la fraternidad y la igualdad serían su más grande logro. El desarrollo y respeto de los derechos humanos libraría a la humanidad de las guerras y los sufrimientos. [5].No podían matarlos, sino únicamente atormentarlos durante cinco meses con un dolor seme- jante al que produce la picadura del alacrán. Este desarrollo del pensamiento es evidente que entra en conflicto con la naturaleza del hombre, el cual tiene en su conciencia natural, grabada por Dios, los límites que establecen su condición de persona, el hombre sabe en su fuero íntimo que no le es dado hacer lo que le plazca, aun cuando esto se resuelva por la voluntad de la mayoría, y que su destino trasciende el mero ámbito de lo temporal para introducirse en la eternidad. Cuando el hombre trasgrede su conciencia natural siente íntimamente la sensación de que lo que hace no está bien, es inútil como pretenden algunos insistir que al comportamiento lo es- tablece fundamentalmente pautas culturales, cuando se mata a otro no hay cultura adquirida que lo justifique, algo se rompe dentro del ser. Por supuesto la repetición de un comportamiento con- trario a la conciencia natural terminará por insensibilizarla. Los que creen en Dios tienen asumida una relación personal con El, los que deciden apar- tarlo de sus vidas deben sufrir el dolor inevitable del rompimiento. Las langostas que se esparcen por la tierra, léase los libres pensadores producto de las re- voluciones burguesas en América del Norte y Francia hicieron sufrir a los hombres que se apar- taron de Dios este rompimiento y su prédica duró por ciento cincuenta años hasta que las guerras mundiales de 1914 y 1939 acabaron con el optimismo de una humanidad que esperaba vivir en el paraíso creado por sus propias manos. [6].En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; querrán morir, pero la muerte huirá de ellos. Es difícil darle una interpretación a este versículo, por mi parte creo entender que aquí la muerte significa el apartarse de Dios que es la verdadera fuente de vida. El hombre que reniega de Dios, actitud que se extiende en occidente a partir de la Revolución francesa, en realidad sin saberlo busca la muerte, sin embargo no la hallará porque Dios no lo abandona a pesar de sí mismo. El Padre Leonardo Castellani interpreta este pasaje en su comentario del Apocalipsis, de la siguiente manera: "El tormento que el veneno de esos sofistas brillantes, hábiles y perversos causó, lo conocemos: dura hoy día. Propagaron junto con la frivolidad intelectual, la angustia, el temor y la desespera- ción pagana. El pesimismo actual data de ellos....... Los románticos franceses, sobre todo, persi- guieron el culto de la muerte, de la tristeza y la desesperanza, que culmina en Baudelaire. Basta leer Rollá de Alfred de Musset para poder aplicar al siglo pasado las palabras del Profeta, que "deseaban la muerte y la muerte huía de ellos", pues deseaban una muerte romántica. Pero ese veneno no afectó a "todo lo verde", a los que tenían el signo de Dios sobre la frente." [7].Estas langostas se parecen a caballos aparejados para la guerra. Pareciera que tienen en la cabeza coronas de oro y rostros como de seres humanos; [8].sus cabellos son como los de mujer y sus dientes como los de leones. [9].Tienen corazas de hierro y sus alas hacen el mismo ruido que un ejército de carros con muchos caballos que corren al combate. [10].Tienen colas como de alacranes, y en las colas aguijones para torturar durante cinco meses a los hombres. Es realmente notable la forma simbólica con que Juan describe a los filósofos librepensa- dores del siglo pasado, que atronaron el mundo con el ruido de sus alas. Tienen rostros como de seres humanos porque se nutren del humanismo proveniente del renacimiento, el cual coloca al hombre en el centro de la creación desplazando a Dios, hoy se habla mucho del hombre y sus derechos, sin embargo jamás hubo tanta injusticia sin sentido. El hombre usa su ciencia y su tec- nología para provecho de unos pocos, dejando a las grandes mayorías en el camino, todo el sue- ño sobre el hombre alcanzando la grandeza, quedó en eso en un sueño. Sus dientes son de león porque devoran con sus ideas lo único que puede salvar a la humanidad, la relación con Dios Padre por medio de su Hijo Jesucristo; colocando al hombre en el lugar de Dios: la moral, la éti- ca, la fraternidad, la igualdad y la misma libertad, pierden su sentido absoluto para relativizarse conforme a los designios del propio hombre y creo no existen dudas que la angustia es la tortura de la sociedad moderna. Cinco meses de año equivalen a ciento cincuenta años, que es el tiempo que va desde la Revolución Francesa hasta la segunda guerra mundial; tiempo durante el cual tuvieron plena vigencia estas ideas filosóficas. [11].Tienen un rey, el ángel del Abismo, que en hebreo se llama Abadón, y en griego, Apolión (en castellano, Destrucción). Se acentúa el signo demoníaco de esta trompeta y queda establecido que su resultado será la destrucción del mundo. Las ideas filosóficas que han impregnado la civilización occidental en estos últimos tres siglos llevaran al hombre al fin de la historia. [12].El primer ¡Ay! ha pasado. Vienen todavía otros dos detrás. SEXTA TROMPETA [13].Tocó el sexto ángel su trompeta. Entonces oí una voz que salía de las cuatro esquinas del altar de oro que está delante de Dios. [14].Decía la voz al ángel de la sexta trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles inmovilizados a orillas del gran río Eufrates.» Los ángeles encadenados, dice otra versión bíblica, a orillas de gran río Eufrates, Asia con su mezcla de culturas milenarias y variados movimientos religiosos, entre ellos el Islam que aparece nuevamente en escena luego de manifestarse al sonar la segunda trompeta. Una vez soltados los ángeles aparecen las guerras que han tenido lugar desde la de 1939. Estas guerras al menos las más cruentas se libran en Asia y en la sucesión de las mismas comenzando por la de Corea en 1950 se fueron acercando paulatinamente a la región del río Eufrates, para finalmente colocar allí el centro de gravedad del destino de la humanidad; por otra parte debe observarse que nunca se utilizó tanta capacidad de destrucción por medio de: los blindados, la aviación y los distintos y sofisticados tipos de armas. En la guerra de Vietnam por ejemplo se arrojaron más toneladas de bombas que en la segunda guerra mundial. Comentando esta trompeta escribía en mi primer ensayo sobre el tema, en Pascua de 1991: "Así se han sucedido una serie de guerras con el continente asiático por epicentro: Corea, Vietnam, Camboya, Afganistán; para llegar al momento actual en que se está librando una guerra en la misma desembocadura de los ríos Tigris y Eufrates como dice la trompeta, y cuya consecuencia y extensión no podemos predecir. El número de doscientos millones de tropa de caballería, es decir los blindados de hoy día, me parece debe referirse al total de las guerras. Parece imposible aún hoy que puedan reunirse para una contienda doscientos millones de ingenios bélicos, llámense: tanques, aviones, barcos, etc. La actual guerra que se está desarrollando en el Golfo Pérsico, justamente en el río Eufra- tes es la que mejor simboliza a esta trompeta. Su resultado bélico es inevitable, pero sus conse- cuencias geopolíticas no se conocerán hasta mucho después y tal vez sean las que abran el cami- no a los reyes de Oriente en la sexta plaga." Esta guerra que menciono fue la llamada "Tormenta del desierto" y tuvo su origen en la posesión del recurso del petróleo. Irak país que había servido a los intereses de Estados Unidos cuando mantuvo una larga y cruenta guerra con Iran, concluida la misma estimó llegado el mo- mento de cosechar el premio a sus servicios e invadió Arabia Saudita. Pronto comprendió que los países poderosos usan a sus aliados pequeños para sus fines y se desembarazan de ellos a la primera oportunidad, mostrando donde están sus verdaderos intereses. En esta guerra totalmente desigual por los medios que poseían cada contrincante, Irak sufrió no menos de 300.000 muertes entre civiles y militares, durante los pocos días que duró la contienda. Esa guerra la decidió George Bush padre, quien por entonces era presidente de los Estados Uni- dos. Hoy, octubre de 2001, George Bush hijo, actual presidente de los Estados Unidos bom- bardea masivamente a Afganistán, matando nuevamente en forma indiscriminada a civiles y mi- litares, en represalia por un espantoso acto terrorista que tuvo lugar en Nueva York, pero que no lo habilita moralmente a tomar venganza en nombre de la libertad como lo hace. El mundo sin duda ha cambiado luego de dicho atentado, la magnitud del cambio y las conse- cuencias de las acciones que se están desarrollando son por ahora impredecibles. Lo concreto es que el centro de gravedad del mundo se trasladó a oriente, al lugar de los ríos Tigris y Eufrates, y como dijo uno de los siniestros actores de este drama, la civilización occi- dental no tendrá en el futuro seguridad. Siguiendo el tenor de las anteriores trompetas en esta también está presente el componen- te religioso, se debe prestar atención al hecho de que en la zona de conflicto se combate invo- cando a las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. [15].Y fueron soltados los cuatro ángeles que esperaban la hora, el día, el mes y el año, para exterminar a la tercera parte de la humanidad. [16].El número de los soldados de a caballo era de doscientos millones; es el número que oí. [17].Así vi a los caballos y a los que los montaban: tenían corazas color fuego, jacinto y azufre; las cabezas de los caballos son como cabezas de leones y de sus bocas sale fuego, humo y azufre. [18].La tercera parte de la humanidad fue ex- terminada por estas tres plagas: fuego, humo y azufre, que salían de la boca de los caballos. [19].Es temible la boca de los caballos, pero también lo son las colas. Pues las colas son como serpientes y terminan en cabezas con las que causan daño. Creo, ojalá me equivocara, que los ángeles ya fueron efectivamente soltados y las conse- cuencias para la humanidad no serán menores, el texto menciona el exterminio de su tercera par- te, parece evidente que las acciones bélicas no se circunscribirán a la zona actual del conflicto, se están mencionando otros países además de Afganistán. Teniendo en cuenta su fundamentalismo, podemos pensar que las amenazas del terrorista Ben Laden, que por ahora y tal como lo anunció le han hecho perder a occidente la tranquilidad, incluyan la utilización de armas atómicas si es que el desarrollo del conflicto lo coloca en una situación de no retorno. Estados Unidos y Rusia desarrollaron un arsenal nuclear capaz de destruir totalmente el planeta varias veces, es posible que unas pocas armas atómicas eficientemente distribuidas, de esas que se crearon en la guerra fría y que al desmembrarse la Unión Soviética seguramente po- dían adquirirse si se disponía del dinero suficiente, puedan mediante la explosión inicial y sus efectos secundarios de radiación producir la muerte de un tercio de la humanidad. Estos versículos describen de la manera en que pudo hacerlo un hebreo del siglo primero, los ingenios bélicos de la actualidad, en cuanto al número de soldados, este puede ser simbólico o que se refiera al total de combatientes de todas las guerras que tuvieron lugar desde la de 1939. Pienso que el desarrollo del conflicto en Afganistán en especial si dura demasiado, con la crisis mundial que está generando, hará perder apoyo a los Estados Unidos por parte de sus aliados, quienes no querrán pagar el costo de una guerra decidida por aquellos, haciendo uso de un lide- razgo mundial equivalente al del Imperio Romano en la antigüedad, y estaremos posiblemente a las puertas de la aparición en escena del líder europeo que encuentre la solución a la crisis y re- ciba el apoyo de toda la CEE. A mi juicio los días del Anticristo están muy cerca. Esta trompeta prepara el camino a los Reyes de Oriente en la sexta plaga que trataremos en el siguiente capítulo. [20].Pero los sobrevivientes, los que no fueron exterminados por estas plagas, no renunciaron a sus prácticas; continuaron adorando a los demonios, con esos ídolos de oro, plata, bronce, pie- dra y madera, que no pueden ver, oír ni caminar. [21].No se arrepintieron de sus crímenes, ni de sus brujerías, ni de su inmoralidad sexual, ni de sus robos. Para arrepentirse es necesario en primer lugar reconocer la culpa, en la sociedad actual se ha destruido el concepto de pecado, el mal está totalmente relativizado, y por lo tanto no es posi- ble sentir culpa. Si no me siento culpable de algo, entonces no hay nada de que arrepentirme. Los católicos, especialmente luego del Concilio Vaticano II, han erradicado de su catequesis la noción del premio o del castigo final conforme haya sido la vida del creyente, así se termina ne- gando: al Demonio, al infierno y al pecado. Si nadie condena, no es necesario alguien que salve, luego ¿Para qué vino Cristo? Es entonces lógico que no se observen en el mundo señales de arrepentimiento por las enormes injusticia que se manifiestan a los largo y ancho del mismo. Si nos sacamos la coraza que impide que aceptemos el mal, podremos observar una desproporcionada e injusta distribu- ción de las riquezas, unos pocos que viven en el lujo, sin angustias ni privaciones, mientras la inmensa mayoría de los hombres sufren: hambre, desocupación, falta de asistencia social. Observaremos también como miles de niños mueren por día a causa del hambre y de en- fermedades para las cuales el hombre tiene la cura y a otros miles sacrificados en el mismo vien- tre de su madre utilizándose como justificativo argumentos puramente hedonistas y egoístas. Observaremos como deleznables actos que atentan de manera cruel contra los derechos humanos reciben distinto nombre según el lado en que suceden, justicia si se mata un palestino, terrorismo si muere un israelí. No los hombres de este mundo no mostramos señales de arrepentimiento y parece ser que no cambiaremos incluso si tiene lugar el exterminio profetizado en esta trompeta, es posible en- tonces que la paciencia de Dios se agote y entonces todo terminará si suena la próxima trompeta porque Cristo vendrá a realizar su juicio. LAS SEÑALES [1].Vi después a otro ángel formidable que bajaba del cielo envuelto en una nube; el arco iris rodeaba su cabeza, su cara era como el sol y sus piernas como columnas de fuego. [2].En la mano tenía un librito abierto. Colocó el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra [3].y gritó su anuncio con voz tremenda, parecida al rugido del león; al momento los siete true- nos entregaron su propio mensaje. Un ángel formidable, manifestando un enorme poder, se para sobre la tierra y el mar o sea sobre el mundo espiritual y el secular, es decir que abarca toda la realidad del mundo. Este ángel anuncia el último y definitivo mensaje del cielo a los hombres, cuando la séptima trompeta suene, el plan de Dios se habrá cumplido. [4].Yo me preparaba a escribir lo que habían dicho los siete truenos, cuando una voz desde el cielo me dijo: «Guarda en secreto las palabras de los siete truenos, no escribas nada.» [5].Entonces el ángel que había visto de pie sobre el mar y la tierra levantó su mano derecha al cielo [6].y juró por el que vive por los siglos de los siglos, el que creó el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos: «Ya no habrá más demora; [7].apenas se oiga el sonido de la trompeta del séptimo ángel, se habrá cumplido el plan misterioso de Dios, tal como lo había hecho esperar por medio de sus siervos los profetas.» ¿Cuál será el mensaje de los siete truenos? No lo conoceremos, parece como que ya todo se ha dicho y agregar algo más sería superfluo, los hombres tienen suficiente con lo anteriormen- te profetizado para decidir que hacer. El mensaje de los siete truenos quedará en secreto. Esto me lleva a pensar en el pasaje del Evangelio de San Lucas (16:19,31) donde se relata la pa- rábola del hombre rico y el pobre Lázaro: Había un hombre rico que se vestía con ropa finísima y comía regiamente todos los días. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que estaba tendido a la puerta del rico. Hubiera deseado saciarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas. Pues bien, murió el pobre y fue llevado por los ángeles al cielo junto a Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron. Estando en el infierno, en medio de los tormentos, el rico levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro con él en su regazo. Entonces gritó: «Padre Abraham, ten piedad de mí, y manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me atormentan estas llamas.» Abraham le respondió: «Hijo, recuerda que tú recibiste tus bienes durante la vida, mientras que Lázaro recibió males. Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio, tormentos. Además, mira que hay un abismo tremendo entre ustedes y nosotros, y los que quieran cruzar desde aquí hasta ustedes no podrían hacerlo, ni tampoco lo podrían hacer del lado de ustedes al nuestro.» El otro replicó: «Entonces te ruego, padre Abraham, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan también ellos a parar a este lugar de tormento.» Abraham le contestó: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.» El rico insistió: «No lo harán, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentirían.» Abraham le replicó: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencerán.» Toda la profecía anterior a la séptima trompeta si es escuchada por el hombre le permiti- ría prolongar en el tiempo la segunda venida de Cristo, no necesita otra cosa que hacer caso a las señales que se presentan y comprender que es hora de pedir perdón y convertirse. La profecía relativa, es decir aquella que permite mediante la conversión del hombre cambiar el día y la hora del fin de los tiempos, habrá cesado al concluir de sonar la sexta trompe- ta. Por eso se le dice a San Juan que no profetice más, que guarde en secreto la palabra de los siete truenos. [8].La voz que me había hablado desde el cielo se dirigió de nuevo a mí y me dijo: «Acércate al ángel que está de pie sobre el mar y la tierra, y toma el librito que tiene abierto en la mano.» [9].Me acerqué al ángel y le dije que me diera el librito. Me respondió: «Toma, cómelo; en tu boca será dulce como la miel, pero te producirá acidez en el estómago.» [10].Tomé el librito de la mano del ángel y me lo comí; en la boca era dulce como la miel, pero cuando terminé de comerlo se me volvió amargo en el estómago. Este librito representa justamente lo profetizado por San Juan hasta aquí, es un librito porque es parte del Apocalipsis que es el libro total. Al ser comido queda sellado su contenido y comienza el último acto preparatorio de la Parusía, Cristo regresa pronto, el anhelo final de todo cristiano se está por cumplir. Es entonces dulce como la miel en la boca porque la vuelta del Señor está a la puerta, y sin embargo se vuelve amargo en el estómago porque el Profeta no puede sustraerse de la angus- tia y el dolor que le provoca el conocer el sufrimiento que se avecina para la humanidad. [11].Entonces me dijeron: «Tienes que profetizar de nuevo, amenazando a muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos.» Parece un contrasentido, si le dijeron que mantuviese en secreto la palabra de los siete truenos y que no escribiera nada, como lo envían a profetizar de nuevo si ya se ha comido el li- brito; es que lo que se profetiza en adelante completa el libro y es de cumplimiento inexorable, nada de lo que haga el hombre alterará el orden de los sucesos que se vienen. [1].Después me entregaron una vara de medir, diciéndome: «Vete, mide el Templo de Dios y el altar, y haz el censo de los que vienen a adorar. [2].No midas el patio exterior ni lo tomes en cuenta, pues ha sido entregado a los paganos, quienes pisotearán la Ciudad Santa durante cua- renta y dos meses. Con la medición del Templo de Dios y el censo de los adoradores se completa el número de los salvados y se cierra toda posibilidad de conversión. La gran apostasía que vendrá de los cristianos que no siguen de corazón a Cristo está simbolizada en los que se quedan en el atrio o patio exterior y que harán causa común con el resto de los hombres, los paganos, quienes guia- dos por el hombre de perdición, el Anticristo, pisotearan la causa de Dios durante cuarenta y dos meses. [3].Yo enviaré a mis dos testigos vestidos con ropa de penitencia, para que proclamen mi pala- bra durante mil doscientos sesenta días. [4].Estos son los dos olivos y las dos lámparas que es- tán ante el Dueño de la tierra. [5].Si alguien intenta hacerles mal, saldrá de su boca fuego y devorará a sus enemigos; así perecerá el que intente maltratarlos.» [6].Tienen poder para ce- rrar el cielo y que no caiga lluvia mientras dure su misión profética; tienen también poder para convertir las aguas en sangre y castigar la tierra con toda clase de plagas siempre que quieran. Es consolador el saber que pese a todo Dios no nos dejará abandonados, los dos testigos son líderes religiosos que agruparan en torno a ellos a los dos pueblos de Dios que pasarán por la más atroz de las persecuciones luego de la venida del Anticristo. Uno conducirá a los judíos convertidos al fin de los tiempos, recordemos que esto se en- cuentra profetizado: en la carta a la iglesia de Filadelfia, luego del sexto sello y más adelante lo encontraremos en el capítulo 12 en la visión de la mujer y el dragón. El otro a mi juicio será quién guiará en el exilio a la verdadera Iglesia de Cristo, luego que a la muerte del último Papa legítimamente elegido, posiblemente Juan Pablo II, el Falso Cordero tome el control de la iglesia católica en Roma. [7].Cuando hayan concluido su misión, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará. Ambos testigos tendrán poderes extraordinarios que impedirán que el Anticristo y el Fal- so Cordero con todo el poder que dispondrán puedan exterminarlos, el pueblo de Dios no queda- rá abandonado. Cuando se llegue al final del tiempo dado al Anticristo para reinar sobre el mundo se le permitirá matar a los dos testigos, la tierra será invadida por la más negra oscuridad por los tres días y medio durante los cuales estos permanezcan muertos. A los creyentes solo les quedará el recurso de encerrarse donde puedan y pedirle al Señor que acorte el tiempo. [8].Ahora sus cadáveres están tendidos en la plaza de la Gran Ciudad, que los creyentes llaman Sodoma o Egipto, en la que también su Señor fue crucificado. [9].Y durante tres días y medio, gente de todos los pueblos, razas, lenguas y naciones contemplan sus cadáveres, pues no está permitido sepultarlos. [10].Los habitantes de la tierra se alegran y se felicitan por ello, y se in- tercambian regalos, porque estos dos profetas eran para ellos un tormento. El resto de los habitantes del mundo se alegrarán y felicitarán entre ellos porque han sido eliminados los que los atormentaban colocando a la luz sus aberrantes pecados. Sin nadie que los ponga en juicio se sentirán tranquilos y se intercambiaran regalos por la alegría que sienten. [11].Pero pasados los tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos; se pusieron de pie, lo que provocó gran espanto entre los mirones. [12].Entonces una voz pode- rosa les gritó desde el cielo: «Suban.» Y subieron al cielo en medio de la nube, a la vista de sus enemigos. [13].En ese momento se produjo un violento terremoto y se derrumbó la décima parte de la ciudad, pereciendo en el cataclismo siete mil personas. Los supervivientes se llenaron de espanto y reconocieron al Dios del cielo. Pasados los tres días y medio los dos testigos resucitarán y ahora los que estarán alegres serán los últimos fieles a Cristo, porque sabrán que El está a la puerta. [14].El segundo ¡Ay! ya pasó. El tercero está para llegar en seguida. [15].Tocó el séptimo ángel su trompeta; entonces resonaron grandes voces en el cielo: «Ahora el mundo ha pasado a ser reino de nuestro Dios y de su Cristo. Sí, reinará por los siglos de los siglos.» [16].Los veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios se postraron para adorar a Dios, [17].diciendo: Te damos gracias, Señor Dios, Todopoderoso, el que eres y que eras, porque has empezado a reinar, valiéndote de tu poder invencible. [18].Las naciones se habían enfurecido, pero tu enojo las sorprendió; ha llegado el momento de juzgar a los muertos, de premiar a tus siervos los profetas, a tus santos y a cuantos honran tu Nombre, ya sean grandes o pequeños, y de destruir a los que destruyen la tierra. La séptima trompeta al sonar da comienzo a la Parusía, Cristo ya regresa a hacer justicia a los santos, todo el cielo desborda de alegría. Cristo vuelve para reinar, ahora para siempre, pero primero destruirá a sus enemigos: el Anticristo y el Falso Cordero, el Demonio por un designio misterioso de Dios quedará para más adelante. [19].Entonces se abrió el Santuario de Dios en el Cielo y pudo verse el arca de la Alianza de Dios dentro del Santuario. Se produjeron relámpagos, fragor y truenos, un terremoto y una fuer- te granizada. Se abre el Santuario de Dios y se ve el arca de la Alianza de Dios con los hombres, su plan se ha cumplido, Cristo vuelve para que todo se someta bajo sus pies. www.apokalipsis.com info@apokalipsis.com Apocalipsis – Las Siete Trompetas Juan Bautista Martínez ____________________________________________________________________________________________ _____________________________________________________________________________________________ apocalipsis.com Página: 1